¿Cómo perder peso?

Wednesday, 16 March 2016

Si usted es como la mayoría de la gente, habrá tomado de vez en cuando la resolución de ponerse en forma y, en la mayor parte de los casos, esto suele suponer perder algo de peso. Con frecuencia, ponerse en forma no significa más que cambiar la grasa por músculo, algo que en realidad puede hacernos ganar peso porque el músculo pesa casi el doble que la grasa. Sin embargo, nuestra tarea fundamental es ponernos en forma y llegar a estar físicamente sanos, fuertes y en seguir un estricto régimen de ejercicio, una alimentación adecuada, descansar y controlar el estrés. La pasión representa la profundidad del sentimiento, el compromiso emocional y el impulso. La conciencia proporciona el por qué, la razón, las causas por las que vale la pena estar sano con el fin de poder vivir más y mejor, mantener adecuadamente a nuestra familia, ayudar a criar a nuestros nietos o, simplemente, sentirnos mejor. También veremos que si la motivación sólo es externa-tener mejor aspecto, vanidad, un cambio de estación, un propósito de año nuevo, etc.-, ésta siempre perderá su poder y dejará de mantenerse porque la causa no es digna de ese compromiso total.
Antes de hacer una mala elección en relación con la comida, habituémonos a decirnos interiormente: “Mi tentación es emocional y resistirme me ayudará a perder peso y a fortalecer mi carácter. Además, no hay sabor que supere la sensación de estar delgado”.
Es muy normal caer en el desaliento a causa del ciclo de marcarse el objetivo de perder peso y luego abandonarlo al cabo de unos días o incluso unas horas. Muchos se lamentan: “No soy disciplinado”. Mi experiencia es que el mayor problema no es la disciplina; es que aún no hemos pagado el precio de la visión, que aún no estamos conectados con nuestros valores y nuestras motivaciones más profundas(conciencia), con las cosas que más nos importan. Lo ilustraré con la experiencia de un amigo.
Había trabajado mucho a lo largo de mi carrera. Cuando llegué a los cuarenta y cinco años de edad ya disfrutaba de mucho éxito. También pesaba unos treinta kilos de más porque comía compulsivamente en momentos de estrés y el trabajo no me dejaba tiempo para hacer ejercicio de una manera regular. Cuando cumplió cinco años, mi hijo Logan me regaló un libro sobre vida sana. Su madre le había ayudado a escribir en el interior las siguientes palabras: “Papá, para mi cumpleaños de este año quiero que estés sano. Quiero que estés mucho tiempo conmigo” Buen golpe, sí señor. ¡Uy!

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