Si
usted es como la mayoría de la gente, habrá tomado de vez en cuando la
resolución de ponerse en forma y, en la mayor parte de los casos, esto suele
suponer perder algo de peso. Con frecuencia, ponerse en forma no significa más
que cambiar la grasa por músculo, algo que en realidad puede hacernos ganar
peso porque el músculo pesa casi el doble que la grasa. Sin embargo, nuestra
tarea fundamental es ponernos en forma y llegar a estar físicamente sanos,
fuertes y en seguir un estricto régimen de ejercicio, una alimentación
adecuada, descansar y controlar el estrés. La pasión representa la profundidad
del sentimiento, el compromiso emocional y el impulso. La conciencia
proporciona el por qué, la razón, las causas por las que vale la pena estar
sano con el fin de poder vivir más y mejor, mantener adecuadamente a nuestra
familia, ayudar a criar a nuestros nietos o, simplemente, sentirnos mejor.
También veremos que si la motivación sólo es externa-tener mejor aspecto,
vanidad, un cambio de estación, un propósito de año nuevo, etc.-, ésta siempre
perderá su poder y dejará de mantenerse porque la causa no es digna de ese
compromiso total.
Antes
de hacer una mala elección en relación con la comida, habituémonos a decirnos
interiormente: “Mi tentación es emocional y resistirme me ayudará a perder peso
y a fortalecer mi carácter. Además, no hay sabor que supere la sensación de
estar delgado”.
Es
muy normal caer en el desaliento a causa del ciclo de marcarse el objetivo de
perder peso y luego abandonarlo al cabo de unos días o incluso unas horas.
Muchos se lamentan: “No soy disciplinado”. Mi experiencia es que el mayor
problema no es la disciplina; es que aún no hemos pagado el precio de la
visión, que aún no estamos conectados con nuestros valores y nuestras
motivaciones más profundas(conciencia), con las cosas que más nos importan. Lo
ilustraré con la experiencia de un amigo.
No comments:
Post a Comment